Electrolisis percutánea intratisular

Electrolisis percutánea intratisular (EPI)

La electrolisis percutánea intratisular, también conocida como EPI, consiste en la aplicación ecoguiada de una corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura que produce un proceso inflamatorio de carácter local, permitiendo la fagocitosis y la reparación del tejido blando afectado (tendón, ligamento, músculo, etc…)

¿Dónde podemos usar la técnica EPI en podología?

  • Tendinopatías crónicas  (tendinitis aquilea, del tibial posterior, de los peroneos, etc…).
  • Fascitis plantares.
  • Roturas musculares agudas y crónicas (fibrosis).
  • Puntos Gatillos Miofasciales.
  • Esguince de ligamentos en tobillo y pie.
  • Esguince crónico de tobillo.
  • Periostitis tibial.
  • Síndrome del túnel del tarso.
  • Impingement de tobillo.
  • Atrapamiento del nervio de Baxter
  • Metatarsalgias y capsulitis articular del pie
  • Miositis del adductor de 1º dedo
  • Bursitis (aquilea, subcalcánea, intermetatarsal, etc…)
  • Distensión o contusiones musculares del pie-pierna (gemelos, soleos, peroneos, tibial anterior, etc…)
fascitis plantar
fascitis plantar

¿Qué efectos produce la técnica EPI?

  • Activación de los mecanismos moleculares y celulares de la regeneración/ reparación del tejido degenerado.
  • Activa la respuesta inflamatoria necesaria para la renovación del tejido degenerado.
  • Facilita el  metabolismo anabólico mediante la modificación del pH y del potencial eléctrico endógeno del tejido, de  acuerdo con los potenciales de curación.
  • Su respuesta electroquímica facilita el cambio de fenotipo de macrófagos M1 a macrófagos  M2, para coordinar el proceso de reparación del tejido.
  • Activa la diferenciación, migración y proliferación celular tanto de los fagocitos como de los fibroblastos, tenoblastos y mioblastos.
  • Optimiza el pH del tejido para facilitar y acelerar la reparación tisular.
  • A través del manipulo cátodo galvánico produce una mayor contribución electromigratoria (electrotaxis) de las células al foco de la lesión.
  • Varios efectos  electrofisiológicos simultáneamente como la:  neuromodulación galvánica, desionización, electroósmosis, licuefacción, sublimación, electrotaxis y electrólisis.
  • Restablece el movimiento de fluidos de la matriz extracelular (MEC), haciendo más compatible los procesos de remodelación y homeostasis.
  • Efecto anti-fibrótico por reducción de la densificación de hialurano y de la sustancia mixoide degenerada, por su efecto de despolimerarización y licuefacción galvánica. Romper la fibrosis.
  • Cambios neuroplásticos en su modo de neuromodulación galvánica (NMG®)  cambios en la neuromodulación nociceptiva y neurotrófica por reflejo neurovascular.
  • Efecto bactericida y bacteriostático.

Personalmente puedo afirmar que la EPI ha demostrado eficacia en el tratamiento de patologías del pie de difícil resolución como son las fascitis plantar y la tendinitis aquílea. Además también la he usado con buenos resultados en desgarros musculares, distensiones y roturas ligamentosas, lesiones de la grasa plantar del talón y talalgias en general.

El tratamiento con EPI siempre debe ir acompañado de control de los factores de riesgo de la patología en cuestión. Si las causas que provocaron la patología no se controlan, no funcionará ningún tratamiento.

Además la EPI se puede combinar con otros tratamientos tanto biomecánicos como fisioterapéuticos, como son las ondas de choque, la neuromodulación o el ejercicio terapéutico.

ondas de choque fascitis plantar
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Evidencia científica: